(artículo publicado en el periódico digital del PIEB. 2019

La principal mina de estaño de Bolivia, y una de las cinco más grandes del mundo, se encuentra en Huanuni. Este distrito minero genera el 60% del Producto Interno Bruto (PIB) del departamento de Oruro. En relación a esta dinámica económica, el municipio ha incrementado su número de habitantes de 19.420 (Censo 2001) a cerca de 25.000 según el Censo de 2012, con la presencia mayoritaria de inmigrantes. Estos datos, sin embargo, no han influido de manera significativa en un mayor conocimiento de la realidad social de este municipio, realidad casi invisible en la agenda pública departamental y nacional.

Según el Centro de Apoyo a la Educación Popular (CAEP), entre los problemas que se identifican en el municipio y afectan a su desarrollo, está el débil compromiso y participación de los actores sociales y de sus organizaciones en la gestión pública local y en la exigibilidad de un desarrollo social y humano más inclusivo. Debido a la frágil raigambre de las poblaciones de inmigrantes y a la percepción de que la actividad minera es coyuntural, la población de Huanuni no apuesta decididamente al desarrollo local.

En este escenario destacan los logros referidos al empoderamiento y a la participación política de las mujeres en Huanuni. “Ha ido creciendo la conciencia de que las mujeres de la población  civil  deben participar en espacios de decisión para exigir presupuestos, políticas de género y otras necesidades. Las mujeres han ido paulatinamente apropiándose de sus derechos en la reivindicación de espacios” afirma Oscar Roca, director de la institución.

Empoderamiento

Huanuni, lo reconocen las mismas mujeres (dirigentes, mujeres de base, profesionales, etc.) es un municipio con pesadas estructuras machistas y patriarcales con las que se deben enfrentar permanentemente. La discriminación, la falta de oportunidades laborales y la violencia también forman parte de la problemática local. “En Huanuni, quizás lo específico de la violencia es que está ligada a la dependencia económica. Es bien sabido que los mineros son fuertemente machistas. Este extremo se expresa, por ejemplo, en el alto índice de desvinculación matrimonial, abandono de los varones a la familia, alto índice de embarazo en adolescentes, índices elevados de cáncer cérvico uterino causado por el virus del papiloma humano”, señala Roca.

Ante esta realidad, el empoderamiento de las mujeres y el fortalecimiento de sus organizaciones se convierte en una prioridad, para poder influir en la exigibilidad de derechos. En un primer momento, en los espacios públicos, las mujeres de Huanuni  buscaron tener presencia por tener presencia, ahora su intervención está cualificada por el conocimiento que tienen de las leyes y su formación como líderes. Gran parte de estos logros tiene que ver con el trabajo del CAEP en Huanuni desde la década de los años ochenta, institución que ha logrado reorganizarlas, fortalecerlas y apoyarles en la construcción de agendas.

“Las mujeres han ganado espacios que ya nadie les va a quitar”, afirma Oscar Roca. Y recuerda que en 2010, en Huanuni, casi no existían organizaciones de mujeres. Las que había, estaban debilitadas, y otras desaparecieron a consecuencia de la realidad que vivía el distrito entonces.

Organizaciones

Actualmente, en Huanuni trabaja la Federación de Mujeres cuyo objetivo es garantizar el cumplimiento de derechos de las mujeres en el municipio y gestionar espacios para la formulación de sus demandas. Por su parte, la Central Provincial de Mujeres Indígena Originario Campesinas Bartolina Sisa se ha concentrado más en gestionar proyectos socioproductivos. El Comité de Amas de Casa, en el análisis del CAEP, tiene menos fuerza que en décadas pasadas en las que, junto a sus esposos, luchaban por mejores salarios y una canasta familiar digna. “Nos parece que han perdido un poco su orientación primigenia; su dependencia del sindicato minero no les permite fortalecerse”. También está la Organización de Mujeres Artesanas de Huanuni (OMAH) cuyo objetivo es la elaboración de prendas tejidas para su comercialización. Y la Red de Comunicadoras Populares, que aglutina a mujeres que desarrollan actividades de periodismo cívico para coadyuvar a mejorar la calidad  de vida de Huanuni a través de acciones  de comunicación popular.

El CAEP, institución que trabaja con el apoyo de la organización canadiense Desarrollo y Paz, acompaña a estas organizaciones a través de diferentes actividades que repercuten en su fortalecimiento y en el empoderamiento de las mujeres. En  el análisis de Oscar Roca, las acciones que han tenido más impacto son las capacitaciones en temáticas como gestión municipal y formulación de presupuestos sensibles a género, que permitieron “aterrizar” en ámbitos concretos de la lucha de las mujeres. A esto se suma la conformación de las redes donde se juntaron esfuerzos y criterios para acciones conjuntas; las acciones comunicacionales como herramienta de educación popular; las campañas comunicacionales donde se incentiva la corresponsabilidad como enfoque de participación; y los procesos de formación en la temática de empoderamiento.

En este trabajo, el CAEP se ha encontrado con diferentes barreras, entre ellas una  relacionada con la falta de renovación de líderes que, con un nuevo enfoque, puedan tomar la posta de la conducción de las organizaciones. La persistencia de esquemas patriarcales en las mujeres obstaculiza el pleno ejercicio de sus derechos, a lo que se suma la marcada tensión entre población urbana y rural que no permite unificar una agenda para las mujeres, señala Roca.

Iniciativas

El CAEP, fiel a sus objetivos, continúa trabajando a favor del empoderamiento de las mujeres en Huanuni. A partir de 2019, concentra sus acciones en el proceso de construcción e incorporación de la Agenda de Género en la planificación de desarrollo local.

En ese sentido, la Cumbre Municipal de Mujeres, un espacio ya conquistado para el debate y propuesta desde la perspectiva de las mujeres en Huanuni, debe ser consolidado, afirma Roca. La tarea aquí se orienta a que sus resoluciones y su agenda política sean vinculantes en el marco de los procesos regulares de planificación participativa del municipio. Esto plantea la necesidad de favorecer el empoderamiento, la participación y las capacidades de incidencia política de las organizaciones de mujeres articuladas a la Federación de Mujeres como un actor estratégico. Supone, asimismo, mejorar las acciones de control social para el seguimiento del cumplimiento de acuerdos y de las decisiones insertas en la planificación municipal.

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